miércoles, 4 de abril de 2012

Delineación y Tecnología




Por Robert Newport
“Revista Colegial” núm. 4 – 2º trimestre 1997


L
a aparición de nuevas tecnologías y su aplicación en los estudios de delineación y oficinas técnicas, ha modificado la formación del delineante y del proyectista, eliminando paulatinamente el dibujo manual.

El sistema CAD (Dibujo Asistido por Ordenador), simplifica y agiliza la confección de planos. Las correcciones se realizan en un tiempo mínimo, permitiendo regresar al dibujo original si la modificación introducida no fuese satisfactoria.

También esta herramienta electrónica puede almacenar en su memoria o biblioteca, una serie de elementos de uso común en el trabajo diario, como pueden ser: ventanas, chimeneas, muebles, tornillos, tuercas, componentes electrónicos... y un largo etcétera, para utilizarlos repetidamente en cualquier momento, sin necesidad de dibujarlos cada vez.

Todo evoluciona y atrás quedan incontables horas de prácticas, a lápiz y a tinta, hasta conseguir dominar los distintos útiles de dibujo: El tiralíneas, al que alguien llamó piedra filosofal del dibujante técnico. Genuinos instrumentos de precisión como el compás y la bigotera loca, llamada también bailarina. La escuadra y el cartabón, piezas fundamentales en el arsenal del dibujante técnico y también la plantilla de curvas, conocida como el loro en el argot profesional. Los doble y triple decímetros, el escalímetro y el transportador de ángulos, excelentes instrumentos de medida. Finalmente, el paralelógrafo o Paralex. El tecnígrafo, verdadero buque insignia del delineante y del proyectista. Las plumillas Graphos y los actuales estilógrafos o plumas técnicas, sustituyendo al emblemático tiralíneas, con los que se agiliza ostensiblemente el trazado uniforme de líneas en sus diferentes anchos.

Las prácticas realizadas con todos los instrumentos mencionados, además de una sólida formación teórica, han contribuido –contribuyen- a que el delineante, consciente o inconscientemente, imprima cierto carácter y personalidad a sus trabajos.

El ordenador, a pesar de su rapidez, pulcritud y precisión incuestionables, no puede evitar que su comportamiento resulte aséptico e impersonal.

A los que como yo, la informática y el sistema CAD nos ha cogido un poco a contrapelo –más bien con poco pelo-, que a duras penas sabemos operar con un procesador de textos y poco más... continuaremos defendiendo ese instrumental que tanto nos ha ayudado –continúa ayudándonos- en nuestra profesión.

Cuando se fundan los fusibles y la corriente eléctrica cese en su recorrido por los hilos conductores, seguiremos teniendo a nuestro lado, siempre dispuestos y en primera línea, el PORTAMINAS, el ESCALÍMETRO, la ESCUADRA, el CARTABÓN...
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