Por Robert Newport
05 julio 2024
Señor Núñez Feijoo: En los últimos tiempos, venimos observando que, alejado de su moderación inicial, se ha decantado por hacer una desestabilizadora oposición de acoso y derribo, haciendo del insulto y la descalificación su seña de identidad, considerando al adversario político un enemigo a batir. Su agresividad verbal de confrontación es cada vez mayor, evidenciando una inequívoca ambición de poder, anteponiendo el interés personal y partidista al interés de la ciudadanía. Del mismo modo, su «escudera», la señora Gamarra, permanentemente instalada en la crispación, destila un resentimiento patológico-obsesivo muy preocupante.
De continuar con esa actitud
tóxica, deberían reflexionar y recordar la sentencia bíblica —también refrán—:
«Quien a hierro mata, a hierro muere». En consecuencia, aun reconociendo que en
los últimos tiempos ciertos refranes se han devaluado, deberán tener muy
presente que continuar ejerciendo esa oposición destructiva podría producir un
efecto bumerán, volviéndose en su
contra.
Como ciudadano de a pie, de
infantería, le sugiero que sea reflexivo si aspira a presidir algún día el
Gobierno de España. Sea coherente y no nos sorprenda con sus constantes cambios
de opinión. No contribuya a que se cumpla el tópico universal sobre los
gallegos: «Nunca se sabe si suben o si bajan».
Dicho lo cual, permítame la
siguiente cita del insigne político y estadista británico, Sir Winston
Churchill: «La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las
opiniones de los demás».
Publicado
en ‘La Región’ (08.07.2024), en la sección ‘Cartas al Director’
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