lunes, 7 de marzo de 2022

Invasión brutal



















Por Robert Newport

05 marzo 2022

Vladimir Putin, exagente del KGB y actual presidente de Rusia, el pasado día 24 de febrero, al filo de las cinco de la mañana, lanzó una ofensiva militar sobre Ucrania. La inteligencia estadounidense lo había advertido varias semanas antes. El presidente de Francia y presidente de turno de la UE, Emmanuel Macron, intentó una salida diplomática a este conflicto. Pero todo ha sido inútil.

La ambición de poder de este autócrata despiadado, nostálgico del totalitarismo de la extinta URSS, no parece tener límites, y representa su seña de identidad. No se inmuta cuando bombardean hospitales y escuelas… Y se muestra indolente ante el derramamiento de sangre de víctimas inocentes de esta brutal invasión.

La impotencia de los médicos por la falta de medicinas y medios técnicos para atender a sus pacientes en improvisadas enfermerías en los sótanos, es desgarradora. Mujeres con sus bebés recién nacidos, algunos prematuros, sin incubadoras. Casi dos millones de ucranianos obligados a abandonar sus hogares —familias enteras: mujeres, ancianos y niños de corta edad—, en un éxodo hacia un futuro incierto, que les obliga a recorrer cientos de kilómetros hasta las fronteras de los países vecinos. Pero los hombres se quedan para defender a su país de la sinrazón de una invasión feroz, dejando que sus mujeres y sus hijos se pongan a salvo fuera de aquel infierno. Desgarradoras e interminables despedidas, entre abrazos y llantos, con los sentimientos a flor de piel, y la incertidumbre de no saber si algún día volverán a reencontrarse.

Esta guerra tendrá graves repercusiones económicas a nivel global. También, un elevado coste en vidas humanas.  Hemos padecido dos guerras mundiales que han causado millones de muertos, entre soldados y población civil. Y ahora, por el capricho de un fanático, podemos vernos envueltos en una contienda de proporciones insospechadas. La historia puede volver a repetirse. No hemos aprendido nada.

Hace algún tiempo, en un artículo delirante, el periodista y comentarista radiofónico, Enric González, escribió una irónica frase que yo acomodo a las actuales circunstancias: «Señor de la guerra, por favor, tómese la medicación. No vayamos a tener un disgusto».

Publicado en ‘La Región’ (08.03.2022), en la sección ‘Cartas al Director'

2 comentarios:

  1. No puedo hacer un comentarlo, tengo un nudo en la garganta. Un abrazo

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    1. Ante el horror de la sinrazón, viendo los semblantes de tristeza de las jóvenes madres con sus asustados hijos, uno se queda sin palabras. Pero la indignación, la rabia contenida, propiciada por las imágenes de los bombardeos, destrucción y muerte, nos hace exclamar improperios contra el fanático causante de tanto dolor. Un abrazo.

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