sábado, 11 de junio de 2016

Legalidad vs. Justicia











Por Robert Newport
10 junio 2016

Alejandro Fernández, un joven granadino de 24 años, sin antecedentes penales previos, ha ingresado en prisión por un delito cometido cuando tenía 18 años: con una tarjeta falsa -que no era una tarjeta Black- estafó casi 80 euros en un supermercado. No existió agresión, ni intimidación. Y por esta ‘escandalosa’ cifra, que equivale a la centésima parte de la indemnización que percibirán algunos diputados y senadores por su dudosa labor en una legislatura vergonzosa, lo condenan a cinco años de cárcel.

Hoy, Alejandro, con familia a su cargo y un trabajo estable, seis años después de aquel desafortunado episodio, está en prisión porque no pertenece a una familia de apellido ilustre, ni es un futbolista de élite. Por tanto, en mi opinión, este podría considerarse un caso de evidente agravio comparativo en toda regla. No dudo que esta condena se aplica conforme a la ley, pero la considero injusta. No dudo, en modo alguno, que todo delito merece un castigo, pero este se me antoja desproporcionado. En consecuencia, permítanme que sí dude, ¡y mucho!, de que la ley sea igual para todos. Porque, en pleno siglo XXI, en una sociedad presumiblemente moderna y progresista como la nuestra, resulta muy desalentador que continúe aplicándose la ‘ley del embudo’.



[Publicado en 'La Voz de Galicia' (13.06.2016), ‘XLSemanal’ (26.06.2016), en la sección 'Cartas al Director']
  

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