jueves, 28 de abril de 2016

Atrapados en un bucle sin fin



Por Robert Newport
26 abril 2016

En las elecciones del pasado 20D, los ciudadanos dejaron claro que no quieren mayorías absolutas. Pero han transcurrido cuatro meses desde entonces, y continuamos con un Gobierno en funciones. El rey ha iniciado la tercera ronda de consultas en un nuevo intento de encontrar un firme candidato a la investidura. La opinión general, salvo sorpresas de última hora, que no es probable que las haya, es que estamos a las puertas de unas nuevas elecciones generales.

Es una evidencia incuestionable que, en las pasadas elecciones, el Partido Popular resultó ser la fuerza más votada. Sin embargo, Mariano Rajoy renunció a buscar los apoyos necesarios para ser investido como presidente del Gobierno, declinando el encargo del jefe del Estado. Esta actitud egocéntrica, arrogante y prepotente, más propia de un tahúr del Misisipi que de un político responsable, anteponiendo los intereses personales y partidistas al interés general del país -lo que algunos articulistas y analistas políticos calificaron de ‘jugada maestra’-, la considero nociva para España, y una absoluta falta de respeto a la ciudadanía, en general, y a sus votantes, en particular, entre los que no me encuentro, para bien o para mal.

En cuanto a los otros actores, que continúan enzarzados en sus, inútiles y prescindibles, cuitas y desvaríos, los resultados hablan por sí solos. Así las cosas, seguimos atrapados en un bucle sin fin.

                    
                                 [Publicado en 'Faro de Vigo' (27.04.2016), en la sección 'Cartas al Director'] 





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