sábado, 15 de enero de 2022

¡Adiós 2021!




Por Robert Newport

14 enero 2022

Dice un proverbio chino: «Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado». Sabias palabras, extinto 2021, que resumen una filosofía de vida que debemos aplicar a tu detestable conducta, con la razonable esperanza puesta en tu sucesor natural: el año 2022.

Siguiendo el comportamiento de tus predecesores, se repitieron los mismos hechos: miles de migrantes continuaron perdiendo la vida en el mar antes de llegar a nuestras costas, a razón de cinco por día. Decenas de mujeres —en el 2021 han sido 43— víctimas mortales de la violencia de género, cuya lacra ha dejado huérfanos de madre a una treintena de niños. Además de seis menores asesinados, víctimas de la violencia vicaria.

La pandemia del Covid-19, y sus variantes —de seguir así, el alfabeto griego se va a quedar corto—, ha causado estragos entre la población mundial. Y continúa. La borrasca ‘Filomena’ llegó a colapsar Madrid y otras zonas de España con una nevada insólita. Asimismo, en la isla de La Palma, el volcán de Cumbre vieja ha desatado toda su furia, engullendo viviendas unifamiliares, naves industriales, plantaciones, carreteras…, convirtiendo la isla en un verdadero infierno. El precio del megavatio hora se ha disparado, haciendo que saltaran chispas al recibir la factura. El aumento de las agresiones homófobas —algunas con resultado de muerte— no ha dejado a nadie indiferente…

Y podíamos seguir así hasta el infinito. Definitivamente, has sido un año funesto, que quisiéramos olvidar. Pero, por respeto a todas las víctimas y a sus familias, te recordaremos como uno de los peores años de nuestra vida. ¡Bienvenido 2022!

Publicado en ‘La Región’ (16.01.2022) y en ‘Faro de Vigo’ (29.01.2022), en la sección ‘Cartas al Director’

 


jueves, 9 de diciembre de 2021

Navidad 2021








Estimados amigos:

A pesar de que la pandemia continúa limitando nuestro día a día, alterando nuestros hábitos y comportamientos, deseo fervientemente que estas Fiestas Navideñas podáis celebrarlas en apacible armonía. Y que el Año Nuevo 2022, os permita seguir disfrutando de la familia, de los amigos… Y de la vida.



jueves, 21 de octubre de 2021

La furia de Vulcano






















20 octubre 2021
Por Robert Newport

Después de 50 años, ha vuelto a rugir. De nuevo ha vuelto a vomitar materia candente, sepultando todo lo que encontraba a su paso en su incesante avance hacia el mar…

El pasado 19 de septiembre, a las 15:13 horas (hora insular), el suelo tembló, se oyó un rugido… Y entró en erupción el volcán de Cumbre Vieja de la isla canaria de La Palma, llevándose por delante casi dos mil edificaciones: viviendas unifamiliares, iglesia, fábricas, almacenes… También plantaciones y carreteras.

Las imágenes son sobrecogedoras. Las enormes lenguas de lava (coladas) —algunas de 6 metros de altura—, engullían las edificaciones, una tras otra, con voracidad pantagruélica, ante la mirada atónita de sus propietarios, que veían con impotencia como sus casas desaparecían.

Ha transcurrido un mes desde que el volcán Cumbre Vieja despertó de su letargo, sembrando destrucción y convirtiendo la isla en un infierno. Ahora, los topógrafos tendrán que hacer nuevas mediciones y levantar nuevos planos topográficos. Y los cartógrafos se verán obligados a realizar nuevas cartas geográficas. A partir de ahora, la isla de La Palma ya no será la misma.

Cuando la caldera aplaque su furia y la tierra deje de temblar, lo urgente, lo importante —en este caso los dos conceptos son complementarios—, será normalizar la situación de los propietarios que perdieron sus viviendas, industrias y plantaciones. Y habrá que reconstruir, entre otras, las infraestructuras viarias. No va a resultar tarea fácil. Pero, sobre todo, habrá que precisar si lo que se ejecute garantiza la seguridad.

La inestabilidad sísmica y volcánica de la isla puede desaconsejar volver a construir viviendas. Y en este sentido, vulcanólogos y geólogos tendrán mucho que decir. Porque, como todos sabemos, el archipiélago canario, del mismo modo que otros archipiélagos, tiene su origen en erupciones volcánicas submarinas. Y los volcanes siguen estando ahí.

Con el paso del tiempo, el suelo magmático se tornará fértil y productivo. Y La Palma volverá a ser un vergel. Pero habrá que esperar.

Publicado en ‘La Región’ (23.10.2021 y en ‘Faro de Vigo' (09.11.2021), en la sección  ‘Cartas al Director’


lunes, 6 de septiembre de 2021

Megavatio récord













Por Robert Newport

03 septiembre 2021

En la nueva Tarifa 2.0TD de la energía eléctrica, existen tres períodos de discriminación horaria: punta, llano y valle (precio más alto, precio algo más bajo y precio más bajo, respectivamente). Estas denominaciones son muy significativas: que el precio del megavatio hora tiene un claro componente «topográfico». Y en cuestión de orografía, en Galicia vamos sobrados.

El período valle, correspondiente al precio más bajo, comprende la franja horaria: 00.00 a 08.00 horas, período recomendado para poner la lavadora. Sin embargo, como es lógico, existen normativas municipales que prohíben los ruidos en las viviendas a horas tan intempestivas, con el fin de no perturbar el descanso de los vecinos. Lo que, por otra parte, hemos de considerar razonable para una sana convivencia. Porque, aunque es cierto que la tecnología ha conseguido lavadoras muy silenciosas, todavía las hay que hacen mucho ruido. Y esperemos que a nadie se le ocurra pasar la aspiradora. Que no son horas, ¡coño!

Y si, además de poner la lavadora, también aprovechamos ese tramo horario para planchar, los nuevos hábitos nos convertirán en noctámbulos domésticos. ¡Lo que nos faltaba! Y luego nos asombramos de que en España tengamos una tasa de natalidad tan baja (7,15 nacimientos por cada mil habitantes). ¡Pues claro! Nos vamos a la cama «deslomados» y con un sueño del «copón». Y en ese estado tan lamentable, ¿quién va a poder darle alegría a tu cuerpo, «Macarena»?

La factura del consumo eléctrico —el recibo de la luz, de toda la vida— siempre fue motivo de preocupación y sobresalto. Por una parte, la incertidumbre del importe. Por otra, el galimatías de datos que nunca hemos comprendido del todo. Y si, además, figura alguna nota aclaratoria, justificando lo injustificable, la confusión que se crea es mayúscula. Así, inevitablemente, siempre tenemos la percepción, la sospecha, de que nos están engañando. Y en los últimos meses, para nuestro desconcierto —y vaciar todavía más nuestros bolsillos—, el precio del megavatio hora ha iniciado una escalada que no parece tener fin, batiendo un nuevo récord cada día. Y así hasta el infinito, si el Gobierno no se pone las «pilas».

Publicado en ‘Faro de Vigo’ (06.09.2021) y ‘La Región’ (07.09.2021), en la sección  ‘Cartas al Director’


domingo, 8 de agosto de 2021

Agravio comparativo


Por Robert Newport

07 agosto 2021

El Ejecutivo catalán recibirá 1.700 millones de euros para ampliar el aeropuerto de El Prat de Barcelona, como medida indispensable para reactivar la economía y, según dicen, crear decenas de miles de puestos de trabajo. También pretenden la gestión del aeropuerto, el puerto y la zona franca. Y no olvidemos que entre sus prioridades reivindicativas continúan estando la autodeterminación —impreso en su ADN— y la amnistía, así como una extensa lista de requerimientos —¡exigencias!— que, no tengo la menor duda, se irán sucediendo. Son insaciables, y su ambición no tiene límites. Su arrogancia hace que se consideren superiores, porque la humildad no es una de sus virtudes.

Pero ya lo decía el exministro José Bono, al referirse al independentismo catalán: «Quien quiere separarse y quiere comer aparte es porque quiere comer más».

Dice el refrán: «Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar». Pero ERC apoyó los Presupuestos Generales del Estado, y los favores políticos siempre se pagan con elevados intereses. Sin embargo, la transigencia del Gobierno de España con Cataluña, así como las prebendas subsiguientes, supondrá un agravio comparativo para las otras comunidades autónomas, oscureciendo todavía más el actual panorama político. Pero, al precio que se ha puesto últimamente el megavatio, a ver quién se atreve a encender la luz.

Publicado en ‘Faro de Vigo’ y ‘La Región’ (09.08.2021), en la sección ‘Cartas al Director’

lunes, 19 de julio de 2021

¿Para qué tanto ruido?


Por Robert Newport

18 julio 2021

Hemos de considerar que el estado de alarma decretado por el Gobierno en la primera ola de la pandemia, con el consiguiente confinamiento de la ciudadanía de este país, y que el Tribunal Constitucional acaba de anular, no ha sido un capricho ni una ocurrencia, sino una impopular y valiente medida preventiva, tan necesaria como eficaz, que, como dice el Ejecutivo, permitió salvar varios cientos de miles de vidas. Y en una situación de extrema gravedad, que todavía seguimos soportando, eso es lo realmente importante.

Según el Constitucional, en lugar del estado de alarma tendría que haberse declarado el estado de excepción. ¿Habría cambiado en algo el resultado de haberse aplicado ese otro instrumento legal? Rotundamente no. Lo significativo era tomar una decisión urgente para frenar el avance de la pandemia. Las situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales, obviando formulismos innecesarios, para la resolución y ejecución de las actuaciones.

En una situación tan grave como la provocada por la pandemia del Covid-19, que Vox haya presentado recurso de inconstitucionalidad del estado de alarma, alegando vulneración de derechos fundamentales, representa una bajeza moral sin paliativos. Una acción vergonzosa e interesada, inducida por una desmesurada ambición de poder y un descarado afán de notoriedad. La cuestión es hacer ruido. Cuanto más, mejor. Malgastando, inútilmente, tiempo y recursos que nos pertenecen a todos.

Tenía razón Groucho Marx: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados».

Publicado en ‘La Región’ (19.07.2021) y ‘Faro de Vigo' (21.07.2021), en la sección ‘Cartas al Director’


viernes, 18 de junio de 2021

Carta abierta a un cavernícola



Por Robert Newport

17 junio 2021

Usted, padre Báez, que a través de las redes sociales ha difundido mensajes claramente machistas y retrógrados, justifica el asesinato de las pequeñas de Tenerife, Anna y Olivia, de 1 y 6 años, respectivamente, presuntamente cometido por su propio padre —al que usted, incomprensiblemente, califica de víctima— responsabilizando de este horrible suceso a la «infidelidad» de la madre, que, tras haberse separado de su marido, había iniciado una nueva relación.

Que un sacerdote haga este tipo de declaraciones —incontinencia verbal aguda—, justificando una venganza cobarde y miserable, negando un más que evidente caso de violencia vicaria, tendría que suponer la fulminante inhabilitación para el ejercicio de su ministerio. ¿Qué catequesis y principios éticos puede impartir alguien que niega la igualdad de derechos y oportunidades entre el hombre y la mujer?

Si en pleno siglo XXI, todavía hay quien cuestiona esos derechos fundamentales, mejor sería que regresara a las cavernas de las que nunca tendría que haber salido.

A pesar de las evidencias, los negacionistas radicales como usted continúan sin reconocer la existencia de la violencia de género y de la violencia vicaria. Lástima que la «Ciencia» no haya descubierto todavía una vacuna contra este «virus» pandémico.

Publicado en ‘La Región’ (18.06.2021) y ‘Faro de Vigo’ (20.06.2021), en la sección ‘Cartas al Director’


jueves, 25 de marzo de 2021

Travesía mortal

 














Por Robert Newport

23 marzo 2021

Tenías solo 2 años, pequeña Nabody. Procedías de Mali, huyendo del horror y del hambre. La precaria embarcación, rumbo a la incertidumbre, te trajo a una falsa «tierra prometida», a un «paraíso» inexistente. Pero tu pequeño y frágil corazón, debilitado por tanto sufrimiento, no soportó la dura travesía y se paró al arribar a la costa española de Canarias.

Fuiste otra víctima inocente de la sinrazón del comportamiento humano, cuando apenas habías empezado a vivir. Porque el destino, esa caprichosa fuerza desconocida, tantas veces cruel, no te permitió desarrollar el natural ciclo vital: nacer, crecer y morir.

Sucesos luctuosos como el acontecido nos desgarran el corazón, resquebrajan nuestras convicciones espirituales, y hacen que cuestionemos nuestra Fe. Descansa en paz, pequeña y llorada Nabody. Que la tierra te sea leve.

Publicado en ‘La Región’ (24.03.2021), ‘La Voz de Galicia’ (25.03.2021) y ‘Faro de Vigo’ (26.03.2021), en la sección ‘Cartas al Director’

 

domingo, 17 de enero de 2021

Situación límite





Por Robert Newport
16 enero 2021

Nunca, como en las actuales circunstancias, fue tan determinante tener en cuenta la Ley de Murphy: «Si algo malo puede ocurrir, ocurrirá». ¡Salvar la Navidad! Esa fue la consigna, la prioridad que irónicamente nos recuerda el film «Salvar al soldado Ryan», permitiendo los desplazamientos entre comunidades autónomas, obviando los cierres perimetrales, para propiciar las reuniones familiares. Pero la pandemia no es una película, es la cruda realidad de una situación límite, desesperada, que condiciona nuestras vidas. 

La permisividad en la observancia de las restricciones ha sido la causa de la nueva escalada de contagios, un aumento de las hospitalizaciones y, lo que es peor, de fallecimientos. Y las UCI, así como el sacrificado personal sanitario, duplicando y triplicando turnos, se encuentran al borde del colapso. Y en esa desafortunada dinámica, nuestros gobernantes no han tenido la valentía de tomar las decisiones correctas, por considerarlas impopulares, escudándose en unos datos que mostraban una ficticia mejoría de la situación pandémica. 

Si a un paciente que muestra una ligera mejoría se le suprime la medicación, inevitablemente su estado se agravará. Es condición sine qua non, por tanto, mantener el tratamiento hasta la curación total. Y así han de entenderse las actuaciones sobre la pandemia del covid-19. De lo contrario, volveremos a estar como al principio. En cuyo caso, aun a nuestro pesar, tendremos que dar credibilidad a la cita literaria: «La mayoría de los políticos son como alfileres: sus cabezas no son lo más importante».

Publicado en ‘La Región’ (17.01.2021) y ‘Atlántico Diario’ (21.01.2021), en la sección ‘Cartas al Director’



viernes, 1 de enero de 2021

¡Adiós 2020!



Por Robert Newport

29 diciembre 2020

Recurriendo a la expresión mitológica de la caja de Pandora: «La Esperanza es lo último que se pierde», esperábamos que fueras mejor año que tu predecesor. Pero nos has defraudado.

En el panorama político en nuestro país, las aguas han bajado turbias y revueltas; y en todo momento, el horizonte se presentó difuminado e incierto. El desequilibrio económico originado por la pandemia ha sido de tal magnitud, que los inevitables y contundentes ajustes para la recuperación supondrán nuevos sacrificios para todos.

El rey emérito, Juan Carlos I, ha puesto pies en polvorosa —Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) ha sido su destino— acuciado por presuntos delitos de corrupción, fraude fiscal y blanqueo de capitales. La violencia de género, esa epidemia machista que no cesa, ha segado la vida de más de 40 mujeres en nuestro país. Y la migración, ese fenómeno del que se nutren las mafias, ha continuado sembrando de víctimas mortales las frías aguas del mar en el que, además de sus vidas, también ahogaron sus sueños. Y los hombres, mujeres y niños que lograron alcanzar nuestras costas en frágiles embarcaciones, creyeron haber llegado a la «tierra prometida».

Has sido un año nefasto, que quisiéramos olvidar. Pero seríamos injustos, porque has causado mucho sufrimiento. Durante nueve largos meses, has dado cobijo al coronavirus covid-19 que ha infectado a más de 77 millones de personas en el mundo, y la cifra de fallecidos ha superado el millón y medio. Aquellos que perdieron a un ser querido sin el consuelo de haberle dado un último abrazo, el último adiós, jamás te podrán olvidar.

Viviremos con las cicatrices de todos los adiós que no hemos podido pronunciar y de todos los abrazos que no hemos podido dar, pero seguir viviendo será nuestra venganza. ¡Bienvenido 2021!

Publicado en ‘La Región’ (30.12.2020), ‘Atlántico Diario’ (01.01.2021), en la sección ‘Cartas al Director’

  

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Navidad 2020

«Viviremos con las cicatrices de todos los adiós que no hemos podido pronunciar y de todos los abrazos que no hemos podido dar, pero seguir viviendo será nuestra venganza».

¡Feliz Navidad! 

Robert Newport


domingo, 25 de octubre de 2020

Carta abierta al Covid-19




Por Robert Newport

23 octubre 2020

Sabemos que has venido de Wuhan (China). También sabemos que llegaste a nuestras vidas para causar enfermedad, dolor y muerte. Hasta hoy, has infectado a más de 40 millones de personas en el mundo, y la cifra de fallecidos supera el millón.

Empezaste siendo una epidemia en el continente asiático, pero pronto te convertiste en pandemia al invadir otros continentes. Eres insaciable, y tu voracidad ha provocado que más de la mitad de la población mundial haya sufrido algún tipo de confinamiento. Se ha tenido que imponer la distancia interpersonal de seguridad y el uso generalizado de la mascarilla de protección. Fue necesario limitar el número de clientes en bares, cafeterías y restaurantes. Las salas de espectáculos y los locales de ocio nocturno tuvieron que cerrar durante un tiempo; y cuando abrieron, se vieron obligados a reducir su aforo. Se han prohibido las reuniones y celebraciones familiares. Los medios de transporte, públicos y privados, también sufrieron la limitación de viajeros. Tu expansión ha empezado a resquebrajar los cimientos de nuestra Sanidad y de la economía global, cuyos efectos ya son más que evidentes.

Los Gobiernos se vieron obligados a decretar el estado de alarma, limitar la movilidad ciudadana o declarar el cierre perimetral de las ciudades. Las normas restrictivas se han ido sucediendo, una tras otra, según la evolución de la pandemia, lo que ha obligado a suspender la actividad lectiva en colegios, institutos y universidades… Muchas empresas tuvieron que paralizar su actividad fabril, y los comercios han tenido que cerrar sus puertas para evitar probables contagios.

Finalmente, puñetero coronavirus Covid-19, has propiciado que la agresiva confrontación entre la clase política sobre la gestión de la pandemia les impida ver, con claridad meridiana, que tú eres el único enemigo al que hay que aniquilar. Pero confiamos en que, más pronto que tarde, la Ciencia encuentre la vacuna —el «arma»— efectiva que te baje los humos. Mientras tanto, por todo el dolor que has causado y que seguirás causando, yo te maldigo. ¡Cabrón! 

Publicado en ‘La Región’ (24.10.2020) y en 'Faro de Vigo' (11.11.2020), en la sección ‘Cartas al Director’


miércoles, 2 de septiembre de 2020

¿Qué más tiene que ocurrir?





















Por Robert Newport
01 septiembre 2020

La pandemia de Covid-19 ya supera los 25 millones de contagios en todo el mundo. Y estas cifras, escalofriantes, van in crescendo cada día. ¿Qué más tiene que ocurrir para que tomemos conciencia de que el coronavirus no es un visitante ocasional? ¿Cuántos contagios y muertes tienen que producirse para que despertemos a esta extraña realidad que nos ha tocado vivir? 

Somos una sociedad de extremos. No contemplamos el término medio, la ponderación. La prudencia suele faltar cuando más se la necesita, decía Publius Siro. Las recomendaciones restrictivas en las relaciones sociales y familiares, las pasamos por el Arco del Triunfo. La irresponsabilidad y la falta de respeto a las normas establecidas, se han convertido en la seña de identidad de una parte importante de nuestra sociedad. 

No todos respetamos la distancia de seguridad interpersonal. No todos ponemos la preceptiva mascarilla de protección. Hacemos caso omiso de la prohibición de celebraciones públicas y privadas multitudinarias… Y así hemos llegado a la actual situación, en la que la sospecha de un nuevo confinamiento sobrevuela este país nuestro llamado España.

Publicado en ‘La Región’ (04.09.2020) y en ‘Faro de Vigo’ (09.10.2020), en la sección ‘Cartas al Director’


viernes, 7 de agosto de 2020

Un Rey Mago

Por Robert Newport

07 agosto 2020

Después de casi cuarenta años de reinado, Don Juan Carlos de Borbón se va de España, «autoexiliado». Informaciones aparecidas en distintos medios de comunicación, nacionales y extranjeros, lo relacionan con presuntos delitos de corrupción, fraude fiscal y blanqueo de capitales, relacionados con el cobro de comisiones por la construcción de la línea de alta velocidad «AVE del desierto», que une las ciudades de Medina y La Meca, en Arabia Saudí. 

En los mentideros oficiosos ya se especulaba sobre presuntas cuentas del rey emérito en bancos suizos. Eran meras especulaciones. Lo intuíamos, pero no lo podíamos aseverar. 

Según el periódico helvético La Tribune de Genève, el Rey emérito ocultó 100 millones de dólares en una cuenta en Suiza. Al mismo tiempo, el citado periódico informaba que Corinna Larsen, ex amiga íntima de Don Juan Carlos, recibió 65 millones de dólares procedentes del Ministerio de Finanzas saudí, como obsequio personal del rey emérito. Un escándalo «Real» en toda regla. 

A la vista de lo que ha salido a la luz, irónicamente podemos considerar que Don Juan Carlos de Borbón era, en cierto modo, como un Rey Mago: llegaba de Oriente cargado de «regalos».

Publicado en ‘La Región’ (08.08.2020) y en ‘Faro de Vigo’ (09.08.2020), en la sección ‘Cartas al Director’


lunes, 3 de agosto de 2020

¿Dónde está la verdad?


Por Robert Newport

03 agosto 2020

La escalada de nuevos contagios y fallecimientos por el COVID-19 no parece tener fin. Cada cierto tiempo, desde siempre, un nuevo virus hace acto de presencia. Se trata de una visita incómoda y muy preocupante. Así las cosas, mi ignorancia —que es mucha— me ha llevado a pensar que el coronavirus puede tener su origen en una mutación violenta de otro ya existente. También es probable que el cambio climático haya propiciado que algunos virus que permanecían en estado latente hayan despertado de su letargo de cientos o miles de años, irrumpiendo con agresividad en el sistema inmunitario del cuerpo humano.

Mis cavilaciones —porque el confinamiento es terreno abonado para la reflexión— me han llevado a imaginar que se trata de un virus de diseño, dispersado desde el aire, con las más abyectas intenciones. Porque me niego a creer que algo así pueda surgir por generación espontánea.

En cualquier caso, nos encontramos indefensos ante esta nueva invasión vírica que, si la ciencia no concluye cómo combatirla, se habrá convertido en un drama humano de proporciones inimaginables.


Publicado en ‘Faro de Vigo’ y ‘La Voz de Galicia’ (04.08.2020), y en ‘La Región’ (05.08.2020), en la sección ‘Cartas al Director’

 


martes, 2 de junio de 2020

Optimismo responsable

















Por Robert Newport
01 junio 2020

El exceso de optimismo nos puede llevar a bajar la guardia. Pero el COVID-19 continúa estando ahí, agazapado. No se ha batido en retirada. Probablemente haya retrocedido para reagruparse, coger impulso y atacar de nuevo con mayor virulencia. Y un rebrote sería letal de necesidad. 

Hemos de huir de comportamientos inadecuados e inaceptables, y proceder con sensatez, respetando las restricciones. No es lo mismo tener miedo que ser prudente. El miedo es un sentimiento de angustia ante una situación que no podemos controlar. La prudencia, sin embargo, es cautela, moderación… Y ese compromiso es el que ha de reprimir nuestro optimismo en esta realidad pandémica, sin olvidar que un pesimista es un optimista con experiencia. 

La desescalada —término que todavía no figura en el diccionario de la RAE— hemos de acometerla con extremo cuidado y la debida prudencia, conscientes de que ese enemigo invisible sigue estando ahí fuera. Si no procedemos con responsabilidad, de nada habrá servido la abnegación y el sacrificio del personal sanitario que lo ha dado todo —¡y continúa!— en las trincheras de la lucha contra el coronavirus en este país, en cuyas filas —entre médicos, personal de enfermería y farmacéuticos—, se han contagiado cerca de sesenta mil, y el número de fallecidos de este colectivo supera los setenta. Por egoísmo, pensemos en nosotros. Por generosidad, pensemos en los demás.

Publicado en ‘La Región’ (03.06.2020) y en ‘Faro de Vigo’ (23.06.2020), en la sección ‘Cartas al Director’

lunes, 11 de mayo de 2020

Distancia social


Por Robert Newport
10 mayo 2020

Esta pandemia del COVID-19, ha propiciado que el lenguaje político utilice palabras y expresiones cuyo significado no se ajusta a la realidad que se desea reflejar. Así, para referirse a la distancia que, por razones obvias, hemos de respetar con otras personas, han acuñado la efectista expresión «distancia social», repetida hasta la saciedad en el ámbito político y periodístico, que adultera el lenguaje con irreflexiva justificación circunstancial.

Consecuentemente, considero que «distancia social» debe interpretarse como desafección colectiva o desafección social. Y en ese concepto o sentimiento, absolutamente inconmensurable, no tiene cabida el Sistema Métrico Decimal. La desafección no puede medirse en metros.

Convendrán conmigo que, como medida cautelar ante probables contagios del coronavirus, evitar el contacto cercano con otras personas sería más apropiado denominarlo: «distancia de seguridad interpersonal». Es decir, observar una actitud responsable de colaboración con los demás, respeto social, solidaridad y empatía.

Publicado en ‘La Región’ (14.05.2020), en la sección ‘Cartas al Director’


Dedicatoria

A mi querido amigo, Paco Salgado, en agradecimiento por su aportación semántica para escribir este artículo.

jueves, 30 de abril de 2020

Actuando con responsabilidad





Por Robert Newport
30 abril 2020


Estamos sumidos en una realidad anómala que, fulminando nuestros esquemas y comportamientos, nos tiene absolutamente desconcertados y muy preocupados. Porque, a pesar de todas las precauciones: lavarnos las manos frecuentemente hasta desgastar las huellas dactilares, y mantener la preceptiva distancia con los demás, provistos de guantes desechables y mascarilla, cuando salimos al súper o a la farmacia, vivimos con la permanente incertidumbre de un posible contagio. Y siempre hay algún cretino irresponsable que, al vernos tan pertrechados, esboza una sonrisa sarcástica.

Esta pandemia nos ha cogido a todos con el «paso cambiado», tanto a los gobiernos como a la OMS. Sin embargo, los ciudadanos, en su inmensa mayoría, estamos actuando con responsabilidad. Aunque, como la picaresca y la falta de respeto hacia los demás están siempre presentes en cualquier ámbito y circunstancia —y en esta ocasión no iba a ser diferente—, nunca faltan quienes creen estar por encima del bien y del mal —imbéciles los hay en todas partes—, y las medidas preventivas se las pasan por el «Arco del Triunfo».

Y qué les voy a contar del confinamiento. Cada cual lo lleva como puede: unos, con resignación franciscana; otros, con un cabreo mayúsculo y permanente; y algunos, como no podía ser de otra forma, lo ignoran por completo. Porque en una sociedad plural, como en botica, tiene que haber de todo.


Publicado en ‘La Voz de Galicia’ (01.05.2020), ‘La Región’ (02.05.2020) y ‘Faro de Vigo’ (04.05.2020), en la sección ‘Cartas al Director’




domingo, 12 de abril de 2020

Cuando todo esto haya pasado




Por Robert Newport
12 abril 2020

Sabemos que, tarde o temprano, todo volverá a la normalidad. Las industrias, comercios, bares y restaurantes, los transportes públicos y privados, las academias, escuelas infantiles, colegios, institutos y universidades, recuperarán su actividad, horarios y rutinas. Los cines y teatros abrirán de nuevo sus puertas. Los espectáculos musicales y deportivos recobrarán su grandeza. Volveremos a pasear por los parques y jardines, por la orilla del mar y las márgenes de los ríos. Recuperaremos los apretones de manos, las caricias, los besos y los abrazos. Cuando todo esto haya pasado, los niños volverán a jugar en los parques infantiles. Se reunirán de nuevo las familias, y nuestros mayores ya no se sentirán tan solos. Todos lo estamos deseando.

Pero se ha de proceder con la debida prudencia, garantizando la salud y la seguridad de todos. Lo contrario sería una gran irresponsabilidad. Porque, haciendo un símil de una frase de Moisés en el film ‘Los Diez Mandamientos’, los trabajadores sanos pueden producir mucho; los enfermos, muy poco; los muertos, nada.

Ignoro si habremos aprendido algo de esta extraña realidad provocada por el coronavirus COVID-19. Porque lo que para unos habrá sido una experiencia, sin más; para otros, lamentablemente, habrá supuesto una dolorosa y triste experiencia.


Publicado en ‘La Región’ (25.04.2020) y ‘Faro de Vigo’ (26.04.2020), en la sección ‘Cartas al Director’