30 junio 2015
Amigo imaginario:
Lo que voy a comentarte, nada tiene que ver con la política ni con la actualidad. Hoy, excepcionalmente, aunque sé que te sorprenderá, quiero hablarte de cine.
Hace unos días, he vuelto a ver la película que ya se ha convertido en un clásico del cine español: ‘El abuelo’ (1998), de José Luis Garci, basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós. Se trata de una excelente película coral, ambientada en una villa de la costa asturiana, en los albores del siglo XX -aunque Pérez Galdós, en su novela, situaba la historia en Santander-, en cuyo reparto figuran nombres de gran relevancia de nuestro cine. Todos ellos están magníficos en sus personajes. Sin embargo, Fernando Fernán Gómez, Rafael Alonso, Cayetana Guillén Cuervo y Agustín González, así como las niñas, Alicia Rozas y Cristina Cruz, merecen una mención especial. Y estos son los personajes que encarnan:
Don Rodrigo de Arista Potestad, Conde de Albrit, Señor de Jerusa y de Polán (Fernando Fernán Gómez), el abuelo de luenga barba rojicana, otrora orgulloso y rico aristócrata terrateniente, regresa a su villa natal -viejo, casi ciego y totalmente arruinado-, después de su quimérica aventura americana en Perú...
Doña Lucrecia Richmond, la Señora Condesa (Cayetana Guillén Cuervo), de ascendencia irlandesa, es la nuera de Don Rodrigo, viuda de su hijo Rafael y madre de dos hijas: Leonor (Alicia Rozas) y Dorotea (Cristina Cruz), aunque una de ellas no es nieta del Conde de Albrit.
Don Pío Coronado (Rafael Alonso), maestro retirado y educador de las niñas, hombre culto y bondadoso, que, maltratado por la vida y por sus seis hijas, sólo piensa en suicidarse arrojándose desde los acantilados. Lo ha intentado en más de una ocasión, pero le faltó valor.
Senén Corchado (Agustín González), funcionario de Hacienda, empleo al que llegó por la intermediación de la Señora Condesa, a la que sirve en labores de secretariado, es un personaje ambicioso y pedigüeño.
Todo gira alrededor de estos cuatro personajes, junto con las niñas -Leonor (Nelly) y Dorotea (Dolly)-, con profusos diálogos, fluidos y exquisitos. Todo un alarde declamatorio y gestual. Como pequeña muestra, en el transcurso de una conversación entre Don Rodrigo y Senén, el Señor Conde le dice:
“...vivimos fechas extrañas, en que los señores se arruinan y los criados se hacen ricos... Te voy a dar un consejo, a ti que te gustan tanto los cuartos: el dinero, Senén, lo ganan todos aquellos que, con paciencia y fina observación, van siempre detrás de quienes lo pierden. Si tienes esto muy presente progresarás, Senén”.
Y qué decir de la arenga con la que Don Rodrigo reprocha a los que, en connivencia con su nuera, intentaron con malas artes recluirlo en el Monasterio de Zaratay; aunque, blandiendo en actitud amenazante su peculiar bastón, el Señor Conde consigue que los frailes le abran la puerta y lo dejen salir... Enfurecido, el Conde de Albrit se dirige al Casino de la villa en el que están reunidos los cómplices del intento de reclusión monacal: el alcalde (Fernando Guillén), el cura (Francisco Algora), el médico (Juan Calot), y el ya mencionado funcionario de Hacienda, Senén. El discurso no tiene desperdicio:
“-Enteraos bien. Antes que dejarse encerrar en ese maldito convento, el Conde de Albrit prefiere arrastrar por ahí su esqueleto, de puerta en puerta, pidiendo un pedazo de pan y un techo para cobijarse.
-La intención era buena, Don Rodrigo, quizá nos equivocamos en la forma de hacerlo, en el procedimiento, pero la intención...
-Sí, es cierto Don Rodrigo, nosotros creíamos que iba a estar mejor en Zaratay que en la Pardina.
-Pero qué mentirosos y qué cobardes, Dios mío. ¡Con la de veces que os he matado el hambre a todos! Porque todos vosotros y vuestros padres fuisteis a pedirme trabajo y favores, y todos fuisteis bien atendidos en mi casa, ¡siempre! Y a todos os solucioné vuestros problemas. ¡Miserables!
-¡Oiga! Don Rodrigo. Por si lo ha olvidado, le diré que yo soy el alcalde de Jerusa...
-Tú no eres nadie. ¿Tú? Tú no sabes quién eres. ¡Maldito cobista! Tú eres un ser rastrero, y un ladrón. Tú eres el alcalde de esta ciudad porque tiene que haber de todo. Tú vives de dar contratas a tus compinches y de robar. Y además, y eso es lo peor de todo, eres un pelagatos, que terminarás envenenando a media humanidad con tus fideos falsificados.
-Don Rodrigo, yo no puedo consentir...
-Tú puedes consentirlo todo. ¿Y recordar? ¿Puedes recordar cuando llegaban los inviernos crudos? ¿O has perdido la memoria al mismo tiempo que la vergüenza? Solo con el vino que me has escamoteado durante años y años, que te dejábamos escamotear para que así pudierais salir mejor de los apuros, se podía emborrachar un millón de veces este cura cuyo vientre no es ya sino una bodega sin fondo.
-Repórtese, Conde, que está faltando al respeto a un ministro de la Iglesia.
-¡¿Respeto?! El que tú me debes a mí. Cuando murió tu padre en casa de lenocinio, que no digo yo que sea mala muerte, a mi generosidad debes el haber podido terminar tu carrera de Teología y Derecho. El santito, que quería ser como Pablo de Tarso, aquí lo tenemos, convertido en un saco de manteca. ¡La primera cuchara de España! Entre los de tu secta se rumorea que eres capaz de zamparte más torrijas en el desayuno, que hostias repartes en la Comunión. Ministro de la Iglesia... ¡Ministro de pitanzas, en todo caso!
¿Y a ti? Medicucho de tres al cuarto. ¿Quién te costeó la carrera en Valladolid, y quién pagó la pensión de la calle Santiago tantos años de estudio? ¿No es cierto, matasanos, que tú y tu padre, al que libré de presidio, en mala hora, por estupro, no es cierto, te pregunto mirándote a los ojos, que cuando mi hijo y yo pasábamos a vuestro lado, tú y tu padre os poníais de rodillas y teníamos que daros de palos para que os levantaseis?
Miraos bien unos a otros, hijos nacidos de mis cocineras, engendrados por mis mozos de cuadra, habéis querido enjaular al Conde de Albrit, que fundó la Hermandad de Pescadores. Que os trajo las aguas de Santahorra. Que trazó la calzada de Beola y el puente sobre el río Caudo. Mis padres alzaron el Hospital y la Casa Cuna, y la Capilla de la Pardina a donde acudíais todas las Nochebuenas a la Misa de Gallo, no por fervor religioso, sino a recibir los generosos aguinaldos que os ofrecíamos. ¿Y cómo habéis querido pagarme tantos beneficios? ¡Encerrándome como a un perro rabioso! ¡Vendiendo vuestras conciencias al mejor postor! ¡Miraos! Hociqueando como los cerdos... ¡Oídme bien! El león pobre de Albrit, que nunca os pidió nada y que para nada os necesita, os manifiesta su desprecio con toda la efusión de su alma. No quiere de vuestra ciudad ni siquiera un pedazo de tierra para sepultar a sus cansados huesos, que no ha de faltarle acomodo en el mar. Quedaos con ese mundo vuestro, que no comprendo, donde la mentira, la infamia y la avidez campan a sus anchas. Y que os aproveche. Mejor dicho, ¡qué se os indigeste!“
Como puedes ver, querido amigo, el discurso es memorable. Incluso sublime, diría yo. No es de extrañar, por tanto, que esta película haya recibido tan buenas críticas: “La realización es de una sobriedad admirable; y la interpretación de los actores, magnífica. Fernando Fernán Gómez, aporta solemnidad y señorío a su personaje. Rafael Alonso, por su parte, confiere humanidad al bondadoso maestro que interpreta. La música de Manuel Balboa, está escrita en torno a un tema central melódico y de gran belleza”.
Por todo ello, paciente amigo, te recomiendo que no dejes de ver esta película cautivadora, que es un canto al honor, al amor y a la tolerancia. Te gustará, estoy seguro.
Por mi parte, aunque te resulte extraño, volveré a verla pronto. Muy pronto. Y, una vez más, como ocurre siempre que la veo, volveré a emocionarme.
Un fuerte abrazo.
10 octubre 2015
Amigo
imaginario:
Después
de tantos meses de silencio, durante los cuales la política tuvo -y sigue
teniendo- una gran presencia: Plebiscito Independentista en Cataluña, cuatro
millones de desempleados, precariedad laboral, familias que subsisten gracias a
los comedores sociales de las oenegés y a los bancos de alimentos... Todo
continúa exactamente igual. Pero los indicadores macroeconómicos -¡toma
terminología!-, ajenos a las necesidades reales de una población cada vez más
empobrecida, siguen marcando un crecimiento de la economía del país, que el
Gobierno celebra y proclama a bombo y platillo. El bombo, para hacer ruido. Pero
el platillo, lamentablemente, es el que se ven obligados a utilizar los
indigentes, cuyo número aumenta cada día, que vemos a diario en las entradas de
los supermercados y de los bancos, o en las calles y plazas de nuestros pueblos
y ciudades, con la esperanza de que los ciudadanos que aún puedan permitírselo,
depositen en él unas monedas que les ayuden a soportar la precaria situación en
la que están sumidos. Esa es la realidad de nuestra economía patria. Lo demás
son monsergas. Y como dicen en mi pueblo: o
falar non ten cancela.
Muchas
familias en nuestro país -¡qué vergüenza y qué desgracia!- se encuentran al
borde de la exclusión social. Y, de continuar así, más pronto que tarde se
verán abocadas a la más absoluta indigencia. Por eso, querido amigo, a los gurús de la economía, que aseguran que
se está produciendo una más que evidente recuperación económica en este país, y
que somos un ejemplo en Europa, les sugiero que hablen con los padres de
familia desempleados, o con los que tienen un trabajo precario con contratos
basura -aceptados, qué remedio, con estoicismo- y salarios que no les permiten
dar de comer a sus familias, y mirándoles a los ojos, si tienen lo que hay que
tener, les digan que somos el Non Plus
Ultra de la economía, y que no tienen ningún motivo para quejarse ni de qué
preocuparse. Y esos padres de familia, cuya desesperación e impotencia se está
transformando en odio hacia todo y hacia todos, les mantendrán la mirada,
desafiantes, sin pestañear, y los mandarán directamente a la mierda.
Te
pido disculpas por esta grosería, pero convendrás conmigo que esta situación le
hace perder a uno los modales, la compostura y, también, la paciencia.
Así
las cosas, amigo mío, los partidos políticos, ajenos a las necesidades y
penurias de los ciudadanos, continúan con sus campañas, de manera soterrada o
abiertamente -¡qué más da! ¡Aquí todo
vale!-, con la vista y el oído puestos en las elecciones generales del próximo
día 20 de diciembre. Y lo demás es secundario. Ahora bien, como no podía ser de
otra forma, las descalificaciones están a la orden del día. También, la
prepotencia y la arrogancia de unos, así como el populismo y la permanente y
sistemática actitud de reprobación de otros, sigue siendo la tónica general del
actual panorama político en nuestro suelo patrio.
Otro
asunto serio, y muy preocupante, es el de los refugiados sirios. Europa
distribuye entre los países miembros el contingente migratorio de decenas de
miles de personas que huyen, o tratan de huir, de la guerra que asola Oriente
Medio. Y que, a decir de algunos, es la mayor crisis humanitaria europea desde la Segunda Guerra
Mundial. Esperemos que podamos y sepamos gestionar esta nueva crisis. Tenemos
ante nosotros un importante nuevo reto que afrontar.
Un
fuerte abrazo.
Robert
15 noviembre 2015
Amigo imaginario:
Hoy, lamentablemente, no tengo buenas noticias. El pasado viernes día 13, un atentado yihadista golpeó con dureza la ciudad de París, causando una verdadera masacre.
Estaba escuchando la radio, pasadas las nueve de la noche, y dieron la noticia. Acababa de ocurrir y todo era muy confuso. Luego, en sucesivos boletines informativos, fueron concretando los hechos y el alcance de los mismos. Seis enclaves, con acciones simultáneas contra lugares de ocio, fueron los escenarios de los ataques terroristas perpetrados por radicales islámicos. Según datos que pude leer en la prensa de hoy, de momento se han contabilizado 129 muertos y 352 heridos, muchos de ellos en estado crítico. Una verdadera masacre. El Estado Islámico reivindicó los atentados, como represalia por la intervención bélica de Francia en Siria.
En las inmediaciones del estadio de fútbol, en el que jugaban las selecciones de Francia y Alemania, tres explosiones, en diferentes momentos, no dejaron lugar a dudas. Los tres terroristas se inmolaron. En ‘Le Petit Cambodge’ (Restaurante camboyano) y en ‘Le Carillon’ (Café), los asaltantes abren fuego sobre las personas que estaban en la terraza, del mismo modo que en ‘La Casa Nostra’ (Restaurante), en ‘La Belle Equipe’ (Terraza-café) y en ‘Le Comptoir Voltaire’ (Terraza-café). En este último, el terrorista se inmola tras sentarse en la terraza. Finalmente, tres terroristas irrumpieron en ‘Bataclan’ (Sala de conciertos), disparando a discreción, reteniendo a los asistentes al concierto. El secuestro duró algo más de dos horas y media. La policía asaltó el recinto, operación que dura una media hora, y los terroristas se suicidaron. En esta sala de conciertos, la masacre se saldó con 89 muertos y más de 250 heridos. Un panorama desolador. El Gobierno galo ha declarado el estado de emergencia en todo el país. Consecuentemente, París es hoy una ciudad tomada por el Ejército.
Como puedes ver, querido amigo, el Estado Islámico le ha declarado la guerra a Occidente. Y un atentado yihadista se puede producir en cualquier lugar y en cualquier momento. Los radicales islámicos, siempre dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias -recordemos los atentados cometidos en Nueva York, Madrid, Londres y Bombay-, están mentalizados para entregar la vida, inmolándose, con la inquebrantable convicción de que entrarán directamente en un idílico Paraíso. Y en esa convicción, sin duda alguna, radica el verdadero peligro al que todos estamos expuestos.
Cambiando de asunto, paciente amigo, tenemos en nuestro país la pretendida independencia de Cataluña, que no se puede -ni se debe- considerar una cuestión menor.
Artur Mas, a la sazón presidente en funciones de la Generalitat, ignoro si es un iluminado, un agitador de masas o un provocador. Lo cierto es que, en su obsesivo empecinamiento secesionista, pretende que Cataluña deje de formar parte del conjunto de España, argumentando que esa Comunidad Autónoma puede generar los recursos necesarios para ser un país independiente. Pretende, en su delirio, que Cataluña sea un país dentro de otro país.
Comparativamente con otras Comunidades Autónomas, apunta el señor Mas, Cataluña recibe un trato injusto y desigual, considerando que es el principal motor económico de nuestro país.
Así las cosas, una parte importante del sector empresarial catalán, en ese clima de incertidumbre, desconfianza y razonable preocupación, se pregunta hacia dónde los llevará la enfermiza obstinación del señor Mas y sus acólitos. Porque, diga él lo que diga, el refranero español siempre lo tuvo muy claro: ‘La unión hace la fuerza’. Y esa fuerza sólo se materializa permaneciendo unidos por un proyecto común: España.
Como puedes comprender, estimado amigo, sería osado por mi parte, además de una solemne irresponsabilidad, pretender aportar soluciones más o menos razonables, ni siquiera discutibles, a este conflicto, provocación o cabezonería independentista. Ahora bien. En mi opinión, aun siendo consciente de mis limitaciones e ignorancia en estos temas -y en otros muchos, naturalmente-, el presidente del Gobierno no ha sabido -o no ha querido- gestionar adecuadamente este problema. Si existiera verdadera voluntad política -eso sí, sin ceder al chantaje-, tal vez el Gobierno tendría que revisar, con eficacia y transparencia, el modelo de financiación a las Comunidades Autónomas, en función de nuevos parámetros: Tasa de crecimiento poblacional (Tasa demográfica), producto interior bruto per cápita, presencia en los mercados, nacional y extranjero, y su repercusión a las arcas del Estado... En definitiva, racionalizar el modelo de financiación autonómica.
Visto lo visto, querido amigo, hemos de concluir que vivimos en un mundo cada vez más complejo y, también, más vulnerable. Ya no existe lugar en el mundo en el que uno pueda sentirse seguro. Pues los hechos hablan por sí solos. Pero la vida sigue. Y, como dijo Teócrito, mientras hay vida, hay esperanza.
Un fuerte abrazo.
Robert
16 diciembre 2015
Amigo imaginario:
Estamos en la recta final de campaña de las Elecciones Generales 2015 en nuestro país, y observamos, con cierta indiferencia, que no ha cambiado nada en lo que a estrategias se refiere. Continúan los insultos y las descalificaciones. En todas las campañas tenemos que soportar los mismos mensajes de acoso y derribo, las mismas promesas imposibles de cumplir, los mismos gestos populistas y demagógicos... La misma cantinela cada cuatro años. Estoy harto, saturado, saciado, empachado... No consigo digerir tanta charlatanería de feria: Pasen, señores, pasen y vean...
Hoy, en la ciudad de Pontevedra, sin que los guardaespaldas se percataran, un joven de 17 años, inesperadamente, agredió a Mariano Rajoy propinándole un puñetazo a la altura del pómulo izquierdo. El vídeo de la agresión es realmente impactante, aunque el presidente del Gobierno, muy sorprendido y preguntando cómo había podido ocurrir algo así, mantuvo la compostura con gran dignidad. Eso sí, con la violencia del golpe las gafas saltaron por lo aires y quedaron inservibles.
Como tú sabes, querido amigo, siempre he sido muy crítico con Mariano Rajoy y con el Partido Popular, y jamás les he votado. Sin embargo, como no podía ser de otra forma, estoy en contra de acciones violentas como la que se ha producido esta tarde-noche en una céntrica calle de la ciudad del Lérez.
Es cierto, como todos sabemos, que los políticos -muy especialmente aquellos que tienen cierta relevancia, como ministros y presidentes de Gobierno- siempre están expuestos a posibles agresiones, incluso hasta las últimas consecuencias, y así han de asumirlo. Pero, independientemente del color político de cada cual, episodios como este no tienen justificación y hay que condenarlos enérgicamente.
Como ya te había comentado en mi carta del pasado día 10 de octubre, el próximo domingo, día 20 de este mes de diciembre, se celebrarán las Elecciones Generales, y sabremos qué partido político y qué presidente gobernará este país durante los próximos cuatro años. Sin embargo, paciente amigo, en el contaminado ambiente político flota la incógnita sobre posibles pactos poselectorales. Me temo que no tendremos margen para el aburrimiento. O tal vez si. Te mantendré informado.
Un fuerte abrazo
Robert
21 diciembre 2015
Amigo imaginario:
Hoy, cuando todavía estamos bajo los efectos de la resaca de la jornada electoral, ya es el día después. Un día en el que los líderes de las principales formaciones políticas, en comparecencias carentes de entusiasmo, hicieron un análisis de los malos resultados obtenidos. Los escaños conseguidos, una vez escrutado el 100% de los votos, quedan de la siguiente forma: Partido Popular (123), Partido Socialista (90), Podemos (69) y Ciudadanos (40). Lo que quiere decir que los pactos serán inevitables para formar un Gobierno estable. De manera que seguimos sin saber quién será el próximo presidente del Gobierno, ni qué formaciones sellarán un pacto que les permita gobernar los próximos cuatro años. Y, según las informaciones publicadas en los medios, no lo sabremos hasta el día 13 de enero de 2016.
Amigo mío, como habrás podido comprobar en la información aparecida en los distintos medios, el número de escaños que le corresponde a cada partido no es proporcional al número de votos obtenidos. Ello es debido a la que se conoce como Ley D’Hondt, que se utiliza en España desde los inicios de la Transición.
En un sistema electoral como el nuestro, en el que el reparto de escaños no se realiza a partir del cómputo general de votos en todo el país, sino por provincias -cada una de ellas tiene asignado un número concreto de diputados-, la Ley D’Hondt favorece a las grandes formaciones nacionales o a las que cuentan con un gran peso específico en algunas zonas. Y se resume así:
-Para determinar los 350 diputados del Congreso se establece, según la normativa vigente, una división territorial en 52 circunscripciones: las 50 provincias españolas, más Ceuta y Melilla.
-Cada circunscripción tiene asignado un determinado número de diputados: uno Ceuta, uno Melilla y un mínimo de dos por provincia. Esto representa un total de 102 escaños. Los 248 restantes se reparten de manera proporcional a la población. En el caso del País Vasco, Vizcaya cuenta con 8, Guipúzcoa con 6 y Álava con 4.
-Se desestiman aquellas candidaturas que no hayan superado el 3% de los votos totales. Entre las restantes, se divide el número de papeletas obtenidas por cada lista por 1, 2, 3... hasta un número igual al de los escaños de la circunscripción.
-Los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores.
Bueno, he de confesar que para poder explicarte el funcionamiento de la Ley D’Hondt -y, también, para poder entenderla yo, que aún no estoy muy seguro de haberlo conseguido- he tenido que consultar varias fuentes. De todos modos, sospecho que este no es el mejor sistema, ni el más justo, para el reparto de escaños. Pero, ciertamente, tampoco tengo argumentos suficientes para demostrar lo contrario.
La cuestión es, querido amigo, que en este momento la gobernabilidad del país no se presenta nada fácil. Me temo que, finalmente, serán inevitables los pactos. Aunque las alianzas, necesariamente, exigen que los posibles socios estén dispuestos a renunciar, con generosidad, a ciertas pretensiones. Y eso, en principio, hemos de considerarlo una utopía. Porque, además de cuestiones de mayor calado político, han demostrado ser narcisistas y egocéntricos Así las cosas, considero que ciertos compromisos son siempre una incógnita. Una pregunta que le hacemos al destino... En definitiva, la situación política del país, en este momento, es muy preocupante. Dicho esto, no podemos descartar que dentro de unos meses haya que celebrar nuevas elecciones. Aunque, como decimos en Galicia, ¡San Silvestre, meiga fora!
Si antes no se produce ningún hecho de especial relevancia, hasta el próximo año no reanudaré nuestra relación epistolar. Entretanto, paciente amigo, disfrutemos, con razonable moderación, de estas fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Un fortísimo abrazo.